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Personas Que nunca Triunfan Profesionalmente

Las personas que no triunfan en los negocios, es debido por La experiencia y el conocimiento. Mirando las tareas que realizamos en el trabajo,

La creciente importancia de estas habilidades es aún más notable entre los que carecen de ellas. Sabemos de quién se trata: de los que no paran de hablar cuando tratamos de cumplir los plazos, de los que no tienen reparos en apropiarse de sus ideas, de los que le dejan trabajar hasta el último momento para compensar sus errores, etc.

Por no hablar de las personas muy competentes que hacen exactamente lo que no deben hacer. Su falta de lucidez e inteligencia relacional les sirve realmente a nivel profesional.

Las habilidades para relacionarse y la autoconciencia dependen de la inteligencia emocional, y los estudios realizados en más de un millón de casos muestran que tiene un impacto del 58% en el rendimiento laboral. Las personas con una falta de inteligencia emocional se encuentran en una desventaja obvia.

Utiliza estas reflexiones para conocerte mejor, corregir ciertos rasgos de personalidad y desarrollarte:

  1. Los cobardes.

El miedo es un motor extremadamente poderoso. Los que están abrumados por el miedo tienen comportamientos irracionales y destructivos. Los colegas asustados no dudan en culpar a los demás, ocultar los graves errores que han cometido y nunca defienden a los injustamente acusados.

  1. Los arrogantes.

Pierden su tiempo mientras toman todo lo que usted hace para un desafío. La arrogancia, que traiciona su falta de confianza, es siempre un signo de grandes complejos. Un estudio mostró que la arrogancia estaba relacionada con toda una serie de problemas en el lugar de trabajo. Las personalidades arrogantes generalmente funcionan menos bien y son más desagradables que otras. También tienen más problemas cognitivos.

  1. Los partidarios de la determinación.

Están a favor del más mínimo esfuerzo y su lema es: “En todo caso, siempre lo hemos hecho así”. Si usted está inconsciente de lo que otros supuestamente piensan, tenga cuidado.

  1. Los que nunca tienen suerte.

No dudan en justificar su falta de éxito por la falta de oportunidades. Sin embargo, si un poco de suerte puede darte el ímpetu que te faltaba, el trabajo duro es la clave del éxito. Lo que estas personas no entienden es que no son víctimas de la situación sino de su estado de ánimo.

  1. Los impulsivos.

Algunas personas son absolutamente incapaces de controlar sus emociones. Te atacan e imaginan cosas por sí mismos, mientras piensan que tú eres la causa de su incomodidad. No hacen un buen trabajo porque sus emociones les impiden ver con claridad y su falta de autocontrol los aísla cada vez más. Ten cuidado con ellos: cuando llegue el momento, tú serás su salida.

  1. Las víctimas.

Es difícil reconocerlos porque empezamos por mostrarles empatía. Con el tiempo, sin embargo, se hace evidente que su demanda es constante. No asumen sus responsabilidades, porque hacen una montaña del más mínimo obstáculo. Para ellos, los fracasos no consisten en cuestionarse a sí mismos para hacerlo mejor la próxima vez, sino en rendirse.

  1. Las peras buenas.

Es difícil no sentir simpatía por ellos. Por varias razones, las peras buenas (a menudo no por mucho tiempo) lo permiten, hasta el día en que el río se convierte en un océano enfurecido. Tenemos todo el derecho a negociar nuestros salarios, a decir que no, y a cuestionar la forma en que se hacen ciertas cosas en la empresa. Para ser respetado, hay que ser capaz de defender sus derechos en el momento oportuno.

  1. Los que siguen disculpándose.

Por cada persona que haría bien en reconocer sus errores, hay otra que lo hace con demasiada frecuencia. Las personas que no tienen suficiente confianza en sí mismas se disculpan constantemente por proponer tal idea o por hacer tal cosa. Pueden haber fracasado y creer que esta disculpa repetida los protegerá de ello. De hecho, devalúan su contribución, y sus sugerencias rara vez son tenidas en cuenta. Es importante dar su voz y postura física a sus ideas. No las exprese en forma de pregunta. Si sientes que lo que dices merece ser escuchado, asume y comparte tu opinión sin disculparte.

Ninguno de estos comportamientos por sí solo puede impedir que evolucione en el trabajo, ya que se pueden corregir mediante la inteligencia emocional. Todo lo que tienes que hacer es mostrar un poco de lucidez, y realmente quieres cambiar.

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